GALERUCA DEL OLMO II (MÉTODOS DE LUCHA)

Implica incorporar prácticas culturales adecuadas, mantenimiento de fauna auxiliar, muestreo regular del ciclo y sus umbrales, utilización de los productos químicos menos agresivos, realización de tratamiento de corteza, o de copa con insecticidas sistémicos o de contacto.

El vuelo de los adultos, hace que el manejo deba enfocarse de forma global, ya que limpiar un grupo aislado de árboles no soluciona nada si tenemos ejemplares afectados cerca.

Para poder realizar un seguimiento certero de la plaga, es fundamental realizar muestreos periódicos y determinar los focos de población más abundantes dentro de la masa de  olmos a proteger.

A la hora de realizar estos muestreos, una herramienta fundamental es el inventario completo (Jardines y viario) de la especie botánica a proteger.

El conocimiento de lo que está pasando con las distintas generaciones, nos ayudará a determinar la estrategia y momento adecuados de tratamiento.

Entre los métodos culturales adecuados cabría destacar: eliminación de ramas secas durante el invierno, desterrar la práctica de poda a partir de primavera, ya que esto favorece la posible entrada de escolítidos en la madera.

Cuando utilicemos tratamientos de corteza, hacerlo apoyándonos en muestreos que confirmen el momento adecuado. Este debe ser el primer descenso de larvas para su crisalidación en primavera. El producto recomendado para este uso puede ser una Alfacipermetrina.

En los tratamientos a nivel de copa, podemos utilizar Alfacipermetrina

En otros países es habitual la práctica de inyección en tronco de insecticidas como la avamectina, el imidacloprid ó el acefato. Esto permite la traslocación de dicho producto, que es llevado directamente al insecto cuando se alimenta de los tejidos de la planta atacada. Esta técnica por su costo se limitaría a ejemplares puntuales y no se debe abusar mucho de ella sobre los mismos individuos ya que la madera aunque se compartimentalice para protegerse de agresiones externas, tiene un límite en cuanto a su capacidad de restablecer las funciones de transporte de savia.

 Otro reto importante no desarrollado en este campo, es el de la información al ciudadano y su implicación en estos temas. Sería interesante llevar a cabo campañas que informen e ilustren al vecino acerca del ciclo de la plaga, de la identificación de la misma mediante los síntomas y argumentar técnicamente las estrategias de control que se pretenden utilizar. Implicar a algún sector voluntario (asociaciones de amigos de jardines, de vecinos,…) en la colaboración en el seguimiento y búsqueda de focos iniciales de la plaga. Estos puntos pueden ser alicientes para que el vecino participe en el cuidado de las zonas verdes y se conciencie acerca del valor del arbolado como patrimonio imprescindible de nuestra ciudad.

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